El Gobierno tiene la intención de anunciar en breve nuevas medidas contra la inseguridad bancaria. Para ello, el Banco Central está discutiendo contra reloj con las cámaras que agrupan a las entidades financieros los detalles operativos de las iniciativas en danza, ya que Cristina Kirchner quiere ser la encargada de dar las novedades antes de partir mañana a Estados Unidos para participar en la asamblea anual de la ONU.
Las tres líneas de acción con las que trabaja el BCRA son: universalizar el acceso a una caja de ahorro con una tarjeta de débito; facilitar aún más las transferencias electrónicas y relanzar la figura de los cheques cancelatorios específicamente para operaciones inmobiliarias. “Eso es lo que se prevé informará la Presidenta en un acto en la Casa Rosada”, anticipó una fuente que participó en los últimos días de las reuniones en los que se trató el tema.
La caja de ahorro reflota el modelo de la cuenta única universal (ver recuadro), pero con menos exigencias de las que piden los bancos: el Central no avala la condición de que su apertura está asociada al débito automático de un servicio. En materia de transferencias, el objetivo es aumentar el monto permitido y a la vez homogeneizar su costo (hoy cada banco decide el valor aplicado). La tercera pata es el cheque cancelatorio en dólares, instrumento que facilitaría el pago de transacciones inmobiliarias por montos altos.
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